jueves, 23 de mayo de 2013

Peces: así nadas, así eres

En La Tierra existen varios miles de especies de peces distintas cuyas diferencias son el producto del largo proceso evolutivo que ha modelado, y modela, la vida en nuestro planeta. De esta manera es posible que observando la forma del cuerpo y las aletas de cada especie en concreto podamos saber aproximadamente su modo de vida y la forma de nadar que tiene.

Una de las maravillas de la fauna marina que más atrae a los buceadores es la enorme diversidad de formas y colores que presentan las miles de especies diferentes de peces que pueblan los mares de nuestro planeta. Pero esta diversificación no responde a un capricho de naturaleza si no que es el resultado del largo proceso evolutivo que ha conseguido que los peces puedan poblar prácticamente todos los hábitats acuáticos del mundo.

Pez MaripopsaDesde los intrincados arrecifes de coral a los infinitos espacios abiertos de los océanos, los peces se han ido adaptando hasta conseguir formas tan aparentemente dispares como la de un atún y la de un cabracho o un pez mariposa.

Cada tipología responde a una manera de vivir y sobre todo de desplazarse, de forma que, si nos fijamos un poco, podremos saber cómo es el modo de vida de una especie en concreto, solo con analizar su morfología externa.

Los especialistas y generalistas. Genéricamente podemos diferenciar en los peces tres tipos extremos de fisonomía como respuesta a los tres tipos de natación que describiremos más adelante. Son los que responden a una forma concreta de desplazamiento y a los que llamaremos especialistas.

Los especialistas tienen una serie de adaptaciones específicas que les hacen tremendamente eficaces en un estilo de natación en particular pero muy poco eficientes en los otros dos. Por el contrario los generalistas pueden desenvolverse en los tres tipos aunque con menor rendimiento que los especialistas en cada uno de ellos.

EspetonTres tipos de natación. Básicamente podemos definir tres tipos de “nadadores” en el mundo de los peces:

  • Natación de velocidad punta. Son aquellos que son capaces de desarrollar en décimas de segundo aceleraciones muy altas nadando cortos espacios pero a una velocidad enorme. Como ejemplos más característicos tenemos al lucio y la barracuda. Su musculoso y alargado cuerpo en forma de proyectil y las aletas segunda dorsal y anal simétricas contrapuestas y cerca de la caudal les permiten arrancadas instantáneas y fulgurantes, muy útiles para desarrollar su actividad de cazadores en aguas abiertas.

  • Natación de resistencia. Los grandes migradores pelágicos, como los túnidos y similares nadan grandes distancias a una velocidad relativamente elevada pero que pueden sostener durante largos periodos. Para poder hacer esto disponen de una gran musculatura con un elevado metabolismo (de hecho mantienen una temperatura corporal varios grados por encima del agua circundante) que mueve una aleta caudal muy escotada y de puntas afiladas. Ademas las aletas pectorales se “esconden” en los costados del animal para, junto con la extraordinaria forma hidrodinámica del cuerpo, ofrecer la menor resistencia posible al avance.

  • Natación de maniobra. Para los peces que viven en los intrincados fondos rocosos, y no digamos para los que lo hacen en los arrecifes de coral, su supervivencia suele depender más de su habilidad para escabullirse entre las anfractuosidades de su laberíntico hábitat, que de su velocidad o resistencia. Por eso los especialistas en la natación de maniobra, cuyo máximo exponente podrían ser los peces mariposa tropicales, disponen de un cuerpo en forma de disco comprimido lateralmente con aletas capaces de ejercer empujes pequeños y precisos.


Sargo Común nadandoLos generalistas reúnen características de todos los anteriores pero mucho menos definidas, lo que les permite usar en parte los tres modos de natación aunque con menor rendimiento que los especialistas. Un ejemplo de en nuestras aguas lo constituyen los sargos y algunos otros esparidos que maniobran bastante eficazmente, pero que también son capaces de escapar con rapidez ante un peligro inesperado o nadar relativamente rápido durante algún tiempo.

Hemos excluido en este artículo los peces con adaptaciones especiales como son los de vida bentónica (escórporas, blénidos, etc.) dada su peculiar fisonomía y modo de vida, pero de ellos hablaremos en sucesivos artículos.

Texto y fotos: Manuel Gosálvez
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