Debemos saber que la práctica del buceo (al
igual que en otros deportes) puede ocasionar problemas en el oído, como intoxicaciones
de diferentes gases, hipotermia o hipertermia, debido a la temperatura del agua.
Estos problemas pueden aparecer en casos aislados y extremos.
Mucho más comunes son las molestias en los
oídos por no compensar bien al descender, o la realización de inmersiones
seguidas y durante mucho tiempo ya que al estar el oído con humedad, podemos
tener otitis, barotrauma del oído o rotura de tímpano en los casos más graves.
Aunque habitualmente no le prestamos mucha
atención, nuestros oídos deben ser una prioridad ya que una lesión grave puede
apartarnos de la práctica del buceo de manera indefinida.
La afección más “leve” que podemos sufrir es otitis, infección por hongos y
bacterias que afecta al epitelio del conducto auditivo externo, ocasionando dolor
de oído o inflamación del conducto auditivo. La mejor manera para prevenirla es
secar el conducto auditivo externo inmediatamente después de haber
finalizado la inmersión, podemos encontrar en la farmacia gotas para este fin.
El barotrauma es un problema común entre buceadores y nadadores. Es el daño provocado por
cambios barométricos, es decir, de la presión del aire o del agua. Si
descendemos rápidamente sin compensar de manera adecuada la presión externa que
se ejerce sobre el tímpano empuja a este hacia el oído interno provocando dolor
y en casos extremos rotura del mismo.
Por ello es importante que nos hagamos la
revisión de nuestros oídos, obligatorio cuando te inicias en el mundo del
buceo, o si notas molestias a la hora de bajar o no compensas bien durante la
inmersión.
Nuestra recomendación es que no solo cuides
tus oídos durante la inmersión y después, si no que en caso de molestias acudas
a un profesional cualificado para evitar riesgos innecesarios.
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